Una de cada cuatro...

 

La incontinencia urinaria es un problema que puede aparecer en la mujer en cualquier momento de su vida, si bien lo vemos con más frecuencia asociado a los partos, o en la menopausia.

Lo ideal es la prevención o el tratamiento precoz en cuanto aparecen los primeros síntomas.

No es normal tener pérdidas de orina después de un parto, aunque sea un problema común, siempre indica una patología que hay que tratar.

A veces el problema no aparece asociado al parto, sino de manera independiente en cualquier momento de la vida, el tratamiento y la recuperación irían encaminadas a eliminar el problema a través de la recuperación muscular y la gestión de esfuerzos.


Existen dos tipos de incontinencia urinaria:

Aquella en la que las pérdidas de orina van asociadas a algún esfuerzo abdominal, como toser, estornudar, saltar, correr, coger algún peso....En este caso hay que reforzar la musculatura tanto abdominal como de suelo pélvico,  estabilizar la uretra para que sea más eficaz y sea más fácil contener la orina, y también educar en los esfuerzos para que la persona aprenda una manera eficaz de realizarlos y pueda evitar las pérdidas ante ellos. Para ello, después de una valoración personal, y del trabajo visceral conveniente, se propondrá una serie de ejercicios que ayudarán a recuperar la zona.

Aquella en la que la frecuencia y el vaciado de la vejiga está alterado. Es común después de las cesáreas, debido a que la vejiga está justo debajo de la cicatriz, se daña la capacidad de movimiento propio de la vejiga, alterándose su funcionamiento. Puede existir una falta de ganas de orinar, o una sensación de vaciado incompleto. Es urgente tratar el problema cuanto antes y recuperar el llenado y vaciado correcto de la vejiga.