La terapia craneosacral es muy recomendable sobre todo si:

  • La gestación ha sido difícil y se han recurrido a técnicas para la fertilidad, in vitro, inseminación, donación de óvulos.
  • El embarazo ha sido complicado, con riesgos de aborto, emocionalmente difícil para la madre y/o el padre.
  • El parto fue traumático, si se necesitó instrumental, si hubo sufrimiento fetal, meconio, líquido sucio, cesárea de urgencia,vueltas de cordón.
  • Si al bebé hubo que aspirarle, reanimarle o tuvo distrés respiratorio.

Si el bebé presenta los siguientes síntomas:

  • Llanto muy prolongado y difícil de calmar.
  • Nerviosismo y agitación.
  • Dificultad para conciliar el sueño, muchos despertares nocturnos.
  • Muchos gases, cólicos, estreñimiento, reflujo y dificultad digestiva.
  • Presenta alguna deformidad en la cabeza, o en la cara o presenta alguna asimetría en el movimiento de sus extremidades.
  • Tiene tortícolis.
  • Presenta extrabismo o alguna dificultad motora en los ojos.
  • Le cuesta succionar.


En los niños más mayores:

  • Nerviosismo e intranquilidad.
  • Dificultad para dormir, pesadillas o terrores nocturnos.
  • Hiperactividad o déficit de atención.
  • Bruxismo.
  • Problemas emocionales debidos a cambios en el entorno y/o familia.
  • Estreñimiento o trastornos digestivos.
  • Autismo y dificultades en la integración sensorial.
  • Trastornos del desarrollo.
  • Escoliosis.
  • Miedos.

Terapia craneosacral en bebés y niños

Cómo es una sesión