Durante el proceso de parto, la cabeza del bebé tiene que efectuar una serie de movimientos complejos de rotación, flexión y extensión con el objetivo de avanzar por el canal del parto.

Estos movimientos son fisiológicos y los huesecitos de la cabeza del bebé están preparados para ello, son especialmente moldeables y se superponen unos con otros adaptándose al espacio disponible. A veces hay dificultad en este avance, y la cabeza del bebé recibe mas presión de la necesaria o se queda bloqueado en el canal. Cuando esto ocurre es importante ayudar al bebé a liberar toda esta tensión que se queda acumulada en sus tejidos y que puede afectarle bien físicamente o emocionalmente. El bebé puede tener alguna deformidad craneal o puede estar irritado, con dificultad para dormir, succionar o con molestias digestivas.

Los bebés que nacen por cesárea también pueden beneficiarse de la terapia craneosacral ya que al no atravesar el canal del parto pasan muy rápidamente de un medio líquido a uno aéreo y esa descompresión brusca puede generar ciertas tensiones en los tejidos. La terapia craneosacral actúa de manera precisa y efectiva sobre el o los puntos de tensión en el bebé y le ayuda a integrar esa experiencia. Sería ideal realizarlo de manera preventiva, ayudando al bebé a estar en equilibrio y evitando que aparezca más tarde cualquier disfunción.

En el caso de bebés más mayores y niños ayuda en la resolución de gran cantidad de disfunciones físicas de tipo musculoesquelético, visceral o del sistema nervioso. También actúa sobre lo emocional ayudando  a mejorar la adaptación del niño al entorno en caso de dificultades familiares y/o escolares.

Consultar en el apartado de indicaciones algunos de los problemas y dificultades más comunes que pueden ser abordados mediante esta terapia.

Indicaciones

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