Una gran cantidad de disfunciones pueden trabajarse desde la terapia craneosacral, desde compresiones de tipo nervioso, migrañas, problema de tipo hormonal, ayudar a equilibrar el organismo en casos de estrés crónico, depresión y otros desequilibrios de índole emocional.

La terapia craneosacral trabaja sobre las meninges y el líquido cefalorraquídeo que rodean y protegen al cerebro y la médula espinal. El ritmo craneosacral, que corresponde a la producción y absorción del líquido cefalorraquídeo, nos da una información acerca del estado de salud del cuerpo.

A través de un tacto muy suave y sutil trabajamos sobre esas membranas para ajustar el ritmo craneosacral y devolver al cuerpo el equilibrio que necesite. Este ritmo, aunque se siente de manera muy directa sobre el cráneo y la médula, está presente en cualquier parte del cuerpo.

Por su suavidad esta terapia es adecuada en cualquier paciente, utilizándose con muy buenos resultados en bebés, personas de edad avanzada y en cualquier adulto. Por su respeto al cuerpo y a los propios procesos de liberación de tensiones apenas tiene contraindicaciones.

 

La terapia visceral trabaja sobre los órganos internos, relacionando su propio movimiento y función con el resto de estructuras del cuerpo.

Cuando un órgano no puede moverse correctamente debido a una alteración de su tono, adherencias o problemas de ubicación,se crea un estado de desequilibrio que crea fijaciones y puntos anormales de tensión que hacen que el cuerpo se vea forzado a moverse en torno a ellos. Esta irritación crónica prepara el terreno para enfermedades y disfunciones.

Mediante la aplicación específica de maniobras suaves la terapia visceral estimula el funcionamiento normal, el tono y el movimiento de la víscera y su tejido conectivo.

Se estimulan los mecanismos autocorrectivos del cuerpo para conseguir un estado de armonía de la propia víscera y de ella en relación con otras vísceras cercanas mejorando su funcionamiento.

La osteopatía es una técnica holística que trata de corregir cualquier restricción de movilidad en los tejidos del cuerpo. Por su carácter global nos permite concebir el cuerpo como un todo, olvidando la fragmentación tradicional del mismo desde el concepto médico. Esto permite relacionar los síntomas con sus causas, que pueden estar en cualquier parte del cuerpo y  no sólo donde se presenta el síntoma.

Dentro de la osteopatía identificamos tres áreas:

  • Osteopatía estructural: es la que trabaja directamente sobre el tejido óseo, muscular o ligamentos,recuperando la pérdida de movilidad en los mismos. 
  • Osteopatía visceral: es la que trabaja sobre los órganos o las vísceras, trabajando directamente sobre el propio tejido visceral y el tejido nervioso relacionado para recuperar el funcionamiento de la víscera correspondiente.
  • Osteopatía craneal: es la que trabaja sobre los huesos del cráneo y sobre la duramadre que es la membrana que recubre el tejido nervioso tanto a nivel craneal como a lo largo de la médula.

Estas tres partes están relacionadas entre sí y se trabajan de manera complementaria. A menudo una irritación de un determinado nivel vertebral producirá una alteración local en la vértebra, músculos y ligamentos correspondientes pero también a distancia en la víscera que inerva.